
Esta sopa de albóndigas de pollo es un plato increíblemente sabroso y reconfortante. Está llena de diferentes sabores y texturas que crean una comida divertida y única. Pruébala con tu acompañamiento favorito para sopas.
Coloca todos los ingredientes de las albóndigas en un bol grande.
Con guantes puestos, mezcla los ingredientes hasta obtener una "masa" de albóndigas de pollo uniforme. Los sabores deben quedar distribuidos de forma homogénea.
Luego, divide la mezcla en 20-40 albóndigas. Puedes elegir el tamaño que prefieras, siempre que sean todas iguales. Reserva las albóndigas ya formadas.
Calienta un poco de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Fríe cada albóndiga de pollo durante 5-7 minutos por cada lado. Deben quedar bien doradas por fuera, aunque no es necesario que estén totalmente cocinadas por dentro todavía.
Cuando hayas frito todas las albóndigas, apártalas. Déjalas escurrir en un plato con papel de cocina.
Para empezar, calienta un poco de aceite de oliva en una sartén a fuego medio-alto. Añade las piezas de pollo y fríelas hasta que se doren. No hace falta que se cocinen por completo.
Retira el pollo del fuego y reserva las piezas.
En la misma sartén, baja el fuego a nivel medio y añade más aceite de oliva si es necesario. Añade las cebollas y fríelas durante 5 minutos. Después, fríe el ajo solo un minuto más.
A continuación, añade el tomate triturado, las hojas de cilantro, el agua y el caldo de pollo. Remueve bien la mezcla.
Añade las patatas troceadas y el pollo dorado. Lleva la sopa a ebullición. Cuando hierva, baja el fuego y deja cocinar a fuego lento durante 10 minutos.
Pasados los 10 minutos, añade las albóndigas de pollo fritas. Después, sigue cocinando la sopa otros 10 minutos. La sopa estará lista cuando el pollo esté totalmente cocinado y los trozos de patata estén tiernos.
Por último, si es necesario, rectifica el sazón de la sopa de albóndigas de pollo. Sírvela inmediatamente mientras esté caliente.