Deléitate con este delicioso quesillo venezolano, un flan suave y cremoso con un toque de vainilla y ron opcional. La rica base de caramelo añade un toque de elegancia, haciendo de este postre un capricho delicioso para cualquier ocasión.
Coloca el azúcar y el agua en una olla pequeña. Cocina a fuego bajo sin remover con cuchara. Si es necesario, mueve suavemente la olla hasta que el azúcar se disuelva y comience a tomar un color dorado.
Cuando el caramelo empiece a cambiar de dorado a ámbar, retíralo del fuego. No esperes a que se ponga demasiado oscuro, ya que el calor residual continuará cocinándolo.
Vierte con mucho cuidado el caramelo caliente en el molde y muévelo para cubrir el fondo y un poco de los lados. Usa un guante de cocina o un paño porque el molde se calentará mucho. Deja enfriar unos minutos hasta que el caramelo se endurezca.
Licúa el quesillo:
Agrega a la licuadora los huevos, la leche condensada, la leche entera, la vainilla y el ron. Licúa durante unos 40 segundos o hasta integrar.
Si quieres un quesillo más suave y sedoso, pasa la mezcla por un colador fino directamente sobre el molde caramelizado. Esto ayuda a eliminar la espuma y algunas de las burbujas de aire.
Cubre el molde con papel aluminio y colócalo dentro de una bandeja más grande. Agrega agua caliente alrededor del molde para hacer el baño María.
Hornea el quesillo:
Hornea durante aproximadamente 1 hora a 1 hora y 10 minutos, o hasta que al introducir un cuchillo o palillo en el centro salga limpio.
Deja enfriar completamente a temperatura ambiente y luego lleva al refrigerador por al menos 6 a 8 horas. Si puedes dejarlo toda la noche, mucho mejor.
Desmolda:
Pasa un cuchillo fino o una espátula pequeña por los bordes. Coloca un plato encima del molde y voltea con cuidado. Retira el molde y deja que todo el caramelo caiga sobre el quesillo.